Mi vida en Alemania empezó mucho antes de comprar el billete de avión o incluso de seleccionar un destino. Arrancó en mi deseo de conocer todas las facetas del Derecho y acabó en el despacho Artz·López&Col. en Koblenz; un lugar arropado por los ríos Rin y Mosel y, siempre, por la incansable lluvia.

 

Aprendí que el Derecho se concreta en historias y que el trabajo de un abogado no se agota en el juicio.

Los buenos profesionales han de vivir en la misma medida que conocen el derecho, y deben convertir las dificultades en oportunidades. Por eso a nivel personal, mi experiencia también fue un punto de inflexión: Koblenz me integró en su explosión cultural, dio un nuevo valor a todo lo relacionado con España y me condujo a esos lugares que inspiran a escritores y artistas. Allí, cualquier excusa era válida para crecer: un partido de fútbol, una obsequiosa tortilla de patatas, una Sommerfest en el despacho o una reunión internacional.

 

Definitivamente, sus ríos, sus habitantes y su lluvia… me han empapado para siempre.